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Los BRICS tienen o no capital para ayudar a Europa

Durante las últimas semanas se ha especulado sobre la posibilidad de que los países emergentes puedan ayudar a Europa y Estados Unidos. Hace algunas semanas todos los países que componen los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) se reunieron en Washington. Se debatió cómo ayudar y qué hacer. Es decir, en términos directos, discutieron cómo prestar dinero.
            Una de las alternativas puestas en marcha el pasado 19 deseptiembre fue la de comprar deuda del  FondoEuropeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y, de esta forma, ayudar a la eurozona en la recuperación de esta crisis financiera. Sabemos que, indudablemente, la ayuda viene, pero la duda está en el aire cuando pensamos si va a ser suficiente o no. 



Miguel Peleteiro - Socio de la Accuracy  Foto: Jaqueline D'Hipólito

               Ahora bien, vayamos por partes. Sabemos que estos países, aunque vienen presentando un nivel de desarrollo grande en los últimos años, son países que no tienen una capacidad de consumo como los países desarrollados. Sus mercados internos son muy débiles y el nivel de exportación muy "alto". El socio de la Accuracy, Asesoramiento Financiero, Miguel Peleteiro, afirma que todo no pasa de un juego de intereses. “Durante los últimos 50 años los países más desarrollados han estado dando ayuda al desarrollo. (...) Pero aunque nos gusta llenarnos la boca diciendo que era solidaridad lo que estábamos haciendo realmente  era financiar nuestros mercados. Es decir, le damos a Brasil mil millones de créditos, por ejemplo, pero usted no le da en ningún momento dinero físico. Lo que le daba era la capacidad para comprar su producto. Entonces, los fabricantes en España, por ejemplo, podían vender allí porque iban a encontrar crédito. Con lo cual, lo que estabas haciendo realmente, de forma indirecta, era desarrollar tu propio país. Pues ahora pasa exactamente lo mismo, es decir, el problema que tiene cualquiera de los BRICS, especialmente China e India, es que si Europa cae (más de lo que está cayendo), dejaremos de comprar las batidoras Moulinex.”. Al igual que Peleteiro, el profesor Manuel González López, del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Santiago de Compostela, nos comenta que efectivamente el interés que tienen los países emergentes en ayudar a Europa es porque “una crisis más profunda aquí implicaría que su principal mercado entraría en crisis” pero también admite que “la ayuda de los BRICS por sí sola no será suficiente”.
            A pesar de que los BRICS vienen siendo muy bien evaluados en los últimos tiempos, en parte por su poco contagio en esta crisis global, es un hecho que ellos por si solos no tienen capacidad para ayudar a Europa. El profesor González López nos comenta que aunque nos ayuden los países emergentes, la solución, a escala europea, debe pasar por “reformar, en primer lugar, la estructura institucional de la UEM avanzando hacia una mayor integración. En particular, es necesaria la creación de un mecanismo de garantía y emisión de deuda pública común y, también, apostar por un presupuesto comunitario mucho más elevado que sirva de paliativo para las diferencias económicas entre los distintos territorios de la UE”; en segundo lugar destaca “suavizar las medidas de austeridad y ajuste presupuestario para esos países (si bien, no eliminarlas, pues en el caso griego la deuda pública es muy elevada) y, complementariamente, destinar más a fondos comunitarios controlados por la UE para evitar una contracción de sus economías (particularmente en Grecia y Portugal)”.
            El economista brasileño de la Oren Investimentos, Gustavo Mendonça, nos sugiere que una no ayuda a estos países puede significar un contagio más significativo en sus mercados y en la economía real, pero, añade el economista, “no veo cómo puede ayudar Brasil. No poseemos esta capacidad. El problema de Europa es que debe hacerse un profundo ajuste fiscal. Los gobiernos gastaron mucho y la red de protección social es muy generosa. Con todo esto el paro es muy alto y la inflación más resistente. Estos problemas solo los puede resolver la propia Europa.” Aun así, Mendonça no descarta la posibilidad de que su propio país pueda sufrir si la crisis empezara a afectar a otros países emergentes. “Países como Brasil fueron beneficiados con la elevación de la participación de China en el comercio mundial. Por lo tanto, si la política económica empieza a caminar hacia atrás y China desacelera muy fuerte, vamos a sufrir.”
            Nadando contra corriente, el Director de Análisis de la Dracon Partners, David González, tiene una visión más optimista sobre los países emergentes y su posible ayuda. David nos cuenta que durante las dos grandes guerras, cuando Europa entró en una de sus crisis más violentas, Estados Unidos, por entonces un país emergente, empezó a prestar dinero a los demás. Y añade: “A Estados Unidos le costó asumir este liderazgo pero al final las cosas fueron fluyendo poco a poco y todo lleva hacia el camino real”. David también afirma que los países emergentes poseen capacidad para una ayuda más consistente. “Es la sensación que tenemos. (…) Los países emergentes tienen capacidad, tienen unas finanzas públicas más elevadas que las de aquí, por lo cual tienen capacidad para tomar políticas expansivas. También, esto desfavorece a los países emergentes, ya que las economías mas avanzadas que ahora están paradas no pueden parar tanto. Porque también son lugar de destino de sus exportaciones”.
            No podemos olvidar que los BRICS tienen varios problemas estructurales. Brasil cuenta con un Mundial y unas Olimpiadas; dos eventos que están muy próximos, y para los cuales aún no cuenta con suficiente infraestructura. Los índices de pobreza de Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica están aún muy por encima de lo esperado. Todos estos países presentan una desigualdad social grande, problemas con capital tecnológico y humano, sin hablar de la falta de educación que por ende lleva a  la violencia. En conclusión, aunque estén andando por el camino correcto, hay todavía mucho por hacer en estos países. Y resolver parte de los problemas internos acaba privando capital para las ayudas.

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