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Internet abre las puertas a los pequeños grupos musicales


Fuenlabrada, 6 de octubre de 2011.- Las diferentes crisis que han emergido durante estos últimos años han afectado al consumo y al comportamiento de la sociedad. Algo poco novedoso.
Y como no podía ser de otra manera, también ha afectado a la industria musical y ha producido que las discográficas y diferentes sectores busquen otras alternativas para alcanzar unos beneficios económicos determinados. Por este motivo, un alto porcentaje de grupos y solistas han optado por recurrir a medios de comunicación como Internet para llegar a un número más amplio de público y de una manera más económica.
en la última década Internet se ha convertido en una herramienta fundamental de difusión que muchos han aprovechado acertadamente, ya que son conscientes de que es una puerta que le permite al más débil o al menos conocido abrirse camino en el mundo musical y, en especial, del hip hop en donde las grandes casas discográficas quieren controlar el monopolio  de la difusión de la música.


Las nuevas redes sociales

Rapero  madrileño, Ramses de 21 años
//Foto: María Manso
El rapero madrileño Ramses, que con 21 años ha conseguido editar 3 maquetas y 1 disco, desde el año 2006 empezó a componer canciones con “un mensaje muy reivindicativo y cercano a la realidad de la calle, explica que Internet es, ahora mismo, “el medio de evolución más útil y, como medio de concienciación, no tiene límites”. Asimismo, afirma que los artistas se introducen al mundo del rap porque lo ven o escuchan por las redes sociales creándose, de esta manera, una larga cadena.

Por su parte, la forma tradicional de promocionarse para estos grupos también ha ido cambiando. “Antes se usaba mucho el ‘Myspace’, ‘Youtube’, carteles y pegatinas, y ahora se lleva mucho más la promoción por las redes sociales como ‘Faceboock’, ‘Tuenti’ o ‘Twitter’, aunque sigue manteniéndose la esencia de promoción urbana y, en conciertos, repartiendo discos e información del grupo”, asegura Ramses.
Aún así, los grandes beneficiados de esta situación son los grupos y  los destinatarios de su música. “Las redes sociales favorecen el encuentro de oyentes potenciales y las personas que no conocen al grupo o al artista, pero que, al escucharle una vez, se interesan por él y acaban acudiendo a sus conciertos o comprando su música”.

El rapero componente del grupo ‘Rimas Rojas’, Vox de 22 años, por su parte argumenta que este medio ha servido como instrumento de democratización de la cultura y ha abierto las puertas a muchos grupos underground a través de las webs que sirven como "servidor" de su trabajo. “Internet ha superado a la industria que no ha sabido amoldarse a los nuevos tiempos, a nivel general (todos los estilos musicales, sobre todo Pop); lo puedes comprobar con el ‘Myspace’, que sirvió como trampolín de nuevos grupos a través de Internet, aunque ahora esté en decadencia y haya nuevas formas”, afirma. 
Sin embargo, añade que dentro del hip hop normalmente la gente se promociona realmente en el directo, tras la crisis de la industria, los grupos pueden sobrevivir más por los conciertos que por las ventas y mucho más si la descarga del trabajo es gratuita. 

Una situación más óptima para los grupos underground
La situación ha mejorado para los pequeños grupos que con medios modestos pueden sacar un sonido aceptable y a través de Internet y las webs de hip hop, pueden llegar al gran público si tienen calidad. “El rap es comercial (una parte al menos). Hay grupos número uno en ventas y que llenan salas cada noche tanto aquí como en Estados Unidos. Lo que sí que favorece es a que más chavales se atrevan a escribir y grabar sus temas, se diversifica el panorama y el público se amplía, aunque ya el rap ha evolucionado y se ha convertido en un fenómeno de masas desde hace ya varios años”, explica Vox. 

Vox y Ramses coinciden en que este tipo de música cada vez está más extendida, sobre todo en los barrios obreros y con menos oportunidades donde muchos que se sienten inconformes con la política y la sociedad actual ven en este estilo de música una salida a sus problemas y preocupaciones. Estos autores graban sus temas colgándolos en Internet para compartirlos con los demás y, de esta manera, hacen que la cadena nunca llegue a su fin: Movimiento Underground lo llaman.

Los beneficios para la industria musical
Como explica Ramses, si el rap es rentable y vende, la industria estará al acecho para exprimirlo y explotarlo. “De hecho ya lo están haciendo y más si el rap en sus letras pierde todo el carácter combativo y se centra en nimiedades que no cuestionan el sistema, se convierte en otro estilo musical al uso”, declara.
Explica que la industria discográfica “buscará lo de siempre”: grupos o artistas que destaquen y que tengan algo más que los demás. “Las trabas se las pondrán a grupos que vayan en contra de sus intereses, que hablen de la actualidad y la realidad social que hoy por hoy nos invade. Los que hagan un rap más comercial y fuera del margen de la denuncia social serán más asequibles para los sellos discográficos”, concluye.
La solución a que todas las partes implicadas (publico, autor y distribuidor) de una forma tácita lleguen a un consenso y elaboren un producto buno aceptable y barato en el que todas las partes salgan beneficiadas.

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